EMPLEO Y OFICIOS

Más jóvenes miran hacia los oficios: FP, demanda y un cambio de expectativas laborales

La Formación Profesional continúa creciendo y varios oficios técnicos aparecen de forma recurrente entre las ocupaciones difíciles de cubrir. Eso no demuestra un “boom” homogéneo, pero sí ayuda a explicar por qué fontanería, electricidad, soldadura o carpintería están recuperando atención como opciones profesionales.

Un reportaje de EL MUNDO ha puesto el foco en jóvenes que están reconsiderando trabajos manuales y artesanales como carpintería, fontanería o electricidad. La historia es sugerente, pero una colección de casos no basta para afirmar que exista un giro masivo. Los datos oficiales permiten una lectura más útil: la Formación Profesional mantiene una trayectoria de crecimiento y el Observatorio de las Ocupaciones del SEPE identifica varios oficios técnicos entre los perfiles con dificultades recurrentes de contratación. La cuestión no es si “la universidad ha dejado de servir”, sino por qué algunas rutas técnicas vuelven a percibirse como una opción profesional con sentido.

Lo esencial

  • EL MUNDO describe un renovado interés de algunos jóvenes por trabajos manuales y artesanales, pero su reportaje no constituye por sí solo una medición estadística de un “boom” nacional.
  • La previsión oficial para el curso 2025-2026 sitúa la Formación Profesional en 1.218.347 matrículas, 28.971 más que el curso anterior, un crecimiento del 2,4 %.
  • El Observatorio de las Ocupaciones del SEPE incluye de forma recurrente a electricistas, fontaneros, soldadores, albañiles y distintos perfiles industriales entre las ocupaciones con dificultades de cobertura.
  • Las dificultades de contratación no equivalen automáticamente a buenas condiciones ni a empleo garantizado: el SEPE señala factores como falta de candidatos, experiencia y competencias, pero también diferencias territoriales y otros desajustes del mercado.
  • La inteligencia artificial puede influir en cómo algunas personas perciben la estabilidad de distintas carreras, pero las fuentes disponibles no permiten atribuirle causalmente el renovado interés por los oficios.

El punto de partida: historias de jóvenes que vuelven a mirar los oficios

El reportaje de EL MUNDO publicado el 20 de septiembre de 2026 reúne historias de jóvenes que han elegido o reconsiderado trabajos como carpintería, fontanería y electricidad. Entre ellas aparece Lucía Reggiani, que pasó de trabajar en software a formarse y trabajar en ebanistería.

El medio relaciona este interés con varios factores: el auge de la Formación Profesional, un cambio cultural respecto al prestigio de los trabajos manuales, la búsqueda de estabilidad y la incertidumbre que genera la inteligencia artificial en determinadas tareas de oficina.

Ese marco es interesante como señal social, pero conviene distinguirlo de una tendencia estadística demostrada. Un reportaje puede detectar historias y cambios de percepción antes de que exista una serie de datos capaz de medirlos, pero no permite por sí mismo cuantificar cuántos jóvenes están cambiando de rumbo ni por qué lo hacen.

Lo que sí podemos medir: la FP continúa creciendo

Los datos del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes sí muestran una evolución clara de la Formación Profesional. Para el curso 2025-2026 se prevén 1.218.347 matrículas en ciclos formativos y cursos de especialización, 28.971 más que el curso anterior, lo que supone un aumento del 2,4 %.

Dentro de esa cifra, la previsión es de 479.874 alumnos en Grado Medio y 642.584 en Grado Superior, además de 86.124 en Grado Básico y 9.765 en cursos de especialización.

Este crecimiento no significa que todos esos alumnos estén entrando en oficios manuales ni que exista una sola motivación detrás de la elección de FP. Sí demuestra que la vía profesional ha ganado peso en el sistema educativo y que cada vez forma parte de más decisiones de carrera.

La demanda existe, pero no es igual en todos los oficios ni en todos los lugares

El Observatorio de las Ocupaciones del SEPE identifica dificultades persistentes de cobertura en distintas actividades y señala que los problemas se entienden mejor a nivel de ocupación que de sector.

Entre los perfiles que aparecen de forma recurrente están albañiles, electricistas, fontaneros, soldadores, mecánicos y distintos perfiles industriales especializados. En el cuarto trimestre de 2025 se contabilizaron 95.340 vacantes en el conjunto del mercado laboral, de las que 43.495 permanecieron sin cubrir durante al menos 90 días.

Esas cifras no deben traducirse en “faltan 43.495 profesionales de oficios”. Corresponden al conjunto del mercado y mezclan muchas ocupaciones. Lo relevante es que el diagnóstico del SEPE coincide en detectar tensiones reales en varios perfiles técnicos, aunque su intensidad varía por ocupación y territorio.

Falta de profesionales no significa empleo garantizado

Una ocupación difícil de cubrir puede ofrecer oportunidades, pero eso no elimina los requisitos de acceso, la experiencia solicitada, la movilidad, las condiciones del puesto o las diferencias salariales entre empresas y regiones.

El propio SEPE describe el desajuste como multicausal. La falta de candidatos, experiencia y competencias técnicas pesa, pero el problema no puede explicarse únicamente diciendo que “nadie quiere trabajar de esto”.

Para una persona que esté valorando un oficio, la señal de demanda debe ser el inicio de la investigación, no el final. Conviene revisar ofertas reales de su zona, requisitos, horarios, riesgos, salarios, desplazamientos y vías de formación antes de tomar una decisión.

La IA puede cambiar expectativas, pero todavía no explica el fenómeno

EL MUNDO incluye el impacto de la inteligencia artificial entre los factores que pueden estar haciendo más atractivos algunos trabajos manuales frente a ciertas trayectorias de oficina. Es una hipótesis plausible como cambio de percepción, pero no una relación causal demostrada por los datos citados.

La IA está transformando tareas en múltiples sectores y puede modificar qué habilidades se valoran. Al mismo tiempo, muchos oficios técnicos requieren presencia física, manipulación de instalaciones, diagnóstico en contexto y responsabilidad sobre un trabajo ejecutado en el mundo real.

Eso no convierte a estos oficios en “inmunes” a la automatización. La gestión, documentación, presupuestos, atención inicial al cliente, planificación y parte del diagnóstico pueden cambiar con nuevas herramientas. La profesión puede seguir siendo necesaria y, a la vez, transformarse por dentro.

No es FP contra universidad

Plantear este debate como una competición entre universidad y Formación Profesional simplifica demasiado la decisión. Hay profesiones universitarias con fuerte demanda y oficios técnicos con barreras de acceso, condiciones exigentes o ciclos económicos desfavorables.

La pregunta útil es otra: qué tipo de trabajo quieres hacer, qué formación necesitas, qué oportunidades existen en tu zona y qué progresión profesional puede ofrecerte esa ruta.

Para algunas personas la respuesta estará en una carrera universitaria; para otras, en un ciclo de FP, un certificado profesional o una combinación de experiencia y especialización. El cambio relevante es que los oficios técnicos pueden evaluarse como una opción principal y no solo como una alternativa de descarte.

Tres profesiones donde esta conversación ya es concreta

Electricidad, fontanería y soldadura aparecen en el diagnóstico del SEPE sobre dificultades de cobertura y forman parte de sectores donde la cualificación técnica, la experiencia práctica y las especializaciones pueden marcar grandes diferencias.

Eso no significa que las tres profesiones tengan la misma demanda, requisitos o condiciones. Cada una necesita analizarse por separado y con contexto territorial.

La lectura de TENECESITAN

El interés creciente por los oficios no necesita adornarse con una narrativa de “fin de la universidad” para ser relevante. Hay dos señales suficientemente importantes por sí mismas: la FP continúa creciendo y varias ocupaciones técnicas presentan dificultades de contratación documentadas.

Si además cambia la percepción social de estos trabajos, puede aumentar el número de personas dispuestas a considerarlos. Pero la decisión profesional debe seguir apoyándose en información concreta sobre trabajo real, formación, requisitos, condiciones y oportunidades por zona.

Fuentes

Documentación consultada

Reportaje de Rodrigo Terrasa sobre el renovado interés de jóvenes por trabajos manuales y artesanales y los factores culturales, formativos y tecnológicos asociados.

Podcast de EL MUNDO que resume el enfoque del reportaje y entrevista al periodista Rodrigo Terrasa sobre el cambio de percepción de los oficios.

Previsión oficial de 1.218.347 matrículas en Formación Profesional, un 2,4 % más que el curso anterior.

El Observatorio de las Ocupaciones identifica dificultades persistentes de cobertura y sitúa a electricistas, fontaneros, soldadores y otros perfiles técnicos entre las ocupaciones afectadas.

Te Necesitan analiza noticias y datos del mercado laboral con fines informativos. Las tendencias generales no garantizan empleo, salario ni condiciones concretas para una persona o territorio.